jueves, noviembre 5

Nollywood

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(vía)

jueves, octubre 15

Instrucciones para volar sin salir de su habitación

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1) Cómprese una botella de vino tinto, a su alcance en cualquier super de confianza. Omita el jerez: la cruda es terrible. Inclínese por un tempranillo, de preferencia. Si escogemos vino no es por pretensión classy: cualquier otro licor sería demasiado violento para nuestros propósitos.

2) Antes de salir a comprar el vino, descargue este disco http://www.mediafire.com/?j0dp90nih9h. Es un pequeño EP de una pequeña banda llamada Air France. Le servirá más adelante.

3) Encárguele a su dealer de confianza dos cigarrillos de marihuana (si lo espantan las drogas, omita este paso). O tómese medio frasco de jarabe para la tos. No más: el efecto podría ser contraproducente al mezclarlo con el vino, no queremos accidentes.

4) Al regresar del super, apague las luces de su habitación. Beba un poco del vino de su elección y encienda su cigarrillo de mariguana (si lo espantan las drogas, omita este paso) - en su defecto, beba el jarabe tranquilamente. Dele play al disco previamente descargado y déjelo correr libremente.

5) Al comenzar el segundo track, debe estar usted despegando suavemente en medio del vino, la mota (si lo espantan las drogas, omita este paso) y el suave electro de Air France. Mucha suerte. Al aterrizar, escriba un cuento luminoso, aéreo, y mándeselo a la chica/al chico de sus sueños. Que la fuerza lo acompañe.

lunes, octubre 12

Melinda y Melinda, de Woody y Woody

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Woody Allen es un cineasta un tanto bipolar. Capaz de trazar los más patéticos (y esto a manera de elogio, ya que el patetismo es intrínsicamente humano) melodramas, y a su vez, las más absurdas (y esto a manera de elogio: el absurdo es plenamente humano) comedias. Y es común que mezcle ambas vertientes: Manhattan es una cinta con momentos desternillantes y a su vez, con el mayor drama. Annie Hall también, y la excelente Crimes and misdemeanors, ídem. Pero nunca había realizado Allen el experimento de, como en un mash up, mezclar ambas vertientes para parir un sólo producto, o al menos no de manera expresa.


Melinda&Melinda, la dual cinta de Woody, es este experimento que no había hecho antes, experimento el cual, a falta de otras ideas, lanzó en 2004. Un grupo de sofisticados neoyorquinos discuten acerca de la esencia de la vida, discrepando entre la comedia y la tragedia. Un director de comedias afirma que la clave es el drama, y un director de dramas, que es la comedia. Y uno de sus amigos procede a narrarles una anécdota general, de la cual deben asegurar si es una comedia o un drama. Esta historia procede a convertirse en la película, presentándonos ambas visiones para completar un combo donde se nos narran dos historias, que parten de una base general, cada una contemplada desde un prisma. En general, Allen lo hace bien: allí están sus personajes de siempre, los del Upper East Side newyorker, o los del Upper West Side, que se enamoran, se pelean, se engañan y se acuestan unos con otros al ritmo de jazz y bebiendo una copa de tinto bien servida. Se agradece la presencia, sin duda, de la hermosísima Radha Mitchell, quien desempeña el rol de Melinda, y de Chloé Sevigny, quien casi siempre luce bien. Lo cierto es que el segmento de comedia está sensiblemente menos logrado que el dramático - y es que la presencia de Will Ferrell no es buena señal en casi ninguna ocasión, y menos imitando a Woody Allen -, aunque esto no termina de afectar el balance final de una cinta de Allen que, si bien no estará entre las clásicas, es ampliamente disfrutable.

miércoles, septiembre 30

La leyenda de una máscara, de José Buil

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Hace ya un tiempo que quiero escribir sobre esta cinta. Sin embargo, lo cierto es que no hallaba la forma adecuada, así que lo intentaré, ya que de lo contrario, es probable que no escriba este post nunca. Aquí vamos.

¿El homenaje fílmico definitivo a las cintas de El Santo (y a su entera personalidad)? Es muy, bastante probable. José Buil, quien anteriormente había presentado su tesis cinematográfica con el mediometraje Adiós, adiós, ídolo mío, igualmente basado en la parafernalia santesca, hace en La leyenda de una máscara uno de los filmes mexicanos más ambiciosos de la filmografía nacional de los últimos cincuenta años.
La cinta comienza, tras una introducción narrada desde el final de la cinta - estos juegos temporales -de manera totalmente citizenkanesca, con la muerte de una controvertida figura nacional, un hombre-emblema, un ídolo de la masa: El Ángel Enmascarado - y desde allí comenzamos con (no tan) velados homenajes. Peleador, actor de cine, figura de tiras cómicas, el luchador yace en su cristiana sepultura rodeado de santos, efigies de vírgenes y adornos dorados. Los noticieros nacionales están repletos de notas alrededor y las publicaciones se llenan de chismes, homenajes y remembranzas, una tras otra, en tremendo y patético desfile mediático. Por la pantalla de un televisor ochentero se mira el féretro del campeón, cargado por dos compañeros de mil batallas: dos luchadores, protagonistas del pancracio.
Corte a: un periodicucho, un semanario de luchas, una más de las miles de publicaciones temáticas mediocres que pululan en el deefe. Un reportero común, más aficionado que profesional, Olmos Robles, recibe de su jefe inmediato la orden expresa de indagar en la vida de El Ángel Enmascarado, descubrir su identidad, desenmascararlo para el público ávido de información.
Olmos Robles emprende así una odisea semiperiodística en la que descenderá, como Dante, a los infiernos biográficos de un Ángel luchador. Caminará entre vedettes, entre guionistas - dibujantes de cómics, entre entrenadores de gladiadores y directores de cine serie B.
Es sorprendente lo inteligente que es José Buil como director y guionista. En un panorama desértico de propuestas interesantes - donde se salva el peculiar cine de horror fronterizo, los experimentos de Rodrigo Gudiño y los desplantes creativos de Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y algunos otros cuantos aislados por allí -, es refrescante mirar una cinta tan inteligentemente estructurada como esta. Buil va regando a lo largo de la trama guiños y referencias no tan veladas, homenajeando de manera abierta a áquel luchador-superhéroe que pobla aún de manera preponderante el imaginario colectivo. Y hay de todo acá. Tomas interesantes, personajes-referencia, un diseño de producción preocupadísimo por los detalles - se pueden apreciar máscaras, parafernalia peliculesca, números de revista, estudios, todo lo necesario para hacer real el convencimiento de que sí, El Ángel Enmascarado existió y peleó y sudó arriba del ring -.
La leyenda de una máscara se torna así en una cinta atrevida, genial, con momentos de brillantez - hay, incluso, una secuencia animada que resulta insólita y surrealista, vaya - que por ratos son ocupados por las huellas de un presupuesto limitado. A pesar de esto, Buil se sobrepone genialmente y construye una de las grandes cintas de y sobre la mexicaneidad. Un auténtico tour de force digno de los más grandes honores.

domingo, septiembre 27

Funny Games USA, de Michael Haneke

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La violencia es atractiva. Por mucho que nos hagamos los modositos, por mucho que pongamos cara de susto, no se puede negar que la violencia cautiva. Y la violencia extrema, acompañada de crueldad, de perverso sadismo (mejor si es refinado), cautiva más. Haneke hace en Funny Games un trazado burdo pero significativo de la violencia introducida en la típica normalidad burguesa.
El cine de Haneke exaspera. Y en Funny Games, exaspera adrede. Las tomas de Haneke son largas y contemplativas, y sus personajes se conducen (o al menos los asesinos lo hacen) con una escalofriante normalidad. Es un juego, o para ellos lo es. Y se divierten retorciendo, apretando y jalando a sus vícticmas. No hay motivación, porque no debe de haberla, ni conocemos los cómos y los porqués de los asesinos, un par de teenagers golfistas que irrumpen en la casa de veraneo de unos riquillos.
Y así, con un remake plano por plano de la original Funny Games austríaca, del '97, Haneke realiza su faena de nuevo. Las acciones no sorprenden, ni sus intentos por ser innovador y romper paradigmas, pero si logra llevar a buen puerto a una más que aceptable versión.

jueves, septiembre 24

Las misteriosas exploraciones geográficas de Jasper Morello

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El steampunk en una de sus manifestaciones más brillantes. The Mysterious geoprahic explorations of Jasper Morello, de kilómetrico título, esconde un brillantísimo pastiche de teatro de sombras, steampunk de perfecta manufactura y una especie de mash up entre las líneas argumentales de Jules Verne y Allan Poe. Resulta remarcable el manejo de la tremenda animación a manos de Anthony Lucas. El resultado es estupendo y altamente recomendable: media horita de animación que nos deja esperando más. Imaginación desbordante, calidad y entretenimiento unidos en un solo corto.

Se descarga acá y se visiona acá, en altísima definición.

viernes, septiembre 18

Celeb Mugshot!

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Me inspiré un poco en un viejo artículo publicado en la Quo de hará unos años acerca de celebridades arrestadas para hacer este breve pero jugoso y divertido slideshow con una generosa selección de fotos de famosos, famosetes y famosillos arrestados por allí. Hay algunas legendarias, como la de Jane Fonda (en lo personal, mi preferida) o la de Janis Joplin, en tanto que la de Lindsay Lohan conserva una especie de atractivo pervert y drogadicto. Cada quién escoja la suya. Enjoy.

jueves, septiembre 17

Revolver, de The Beatles.

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Hay momentos en el pop por los que mataría. Mataría, quizá, por haber estado en el preciso instante en el que la falda de Norma Jean Baker se alzó debajo de ella por la ventilación. O quizá por el preciso instante en el que un tal plomero Mario golpeó en la pixeleada pantalla de una TV ochentera su primer bloque de pregunta, que sé yo. Pero quizá por pocos momentos siento tanta afición como el que se vivió el 5 de agosto del 66: el lanzamiento oficial de Revolver de The Beatles.

En un tiempo en el que no había interné (no mediafire no megaupload y NO bittorrent), el lanzamiento de un disco debía ser una gran promesa. Acá, cuando alguien lanza su disco no es sorpresa: días antes ya lo tenemos en las manos (¿en el disco duro?). Y en ese día, hace ya cuarenta y tres años, hubiera sido increíble haber tenido el dinero y la tienda de discos cercana para correr enfebrecido a adquirir esa obra indefinida y promisoria.



Mi historia con Revolver no es así. Mi historia con Revolver comienza cuando tenía 15 años y a mi escuela secundaria llegó una conocida banda de acá de Coatza que coverea a Beatles (conocidos todos de mi jefe y muy buenos músicos, según he podido juzgar). Tocaron en el auditorio de la escuela ante una multitud de alumnos la mitad aburridos, otra parte ausente y otro poco bastante entretenido. Los hijos de los beatlemanos estabámos todos allí, viéndolos, y resultó que sí, que tocaban muy bien. Se echaron un repretorio predecible pero bien ejecutado y anunciaron que 'regalarían' discos. A mí no me regalaron nada: a mi primo le regalaron el cidí quemado de Revolver. Mi primo no lo quiso (tiene mi edad y casi los mismos gustos, pero a veces tiene desplantes extraños) y me lo cedió. Lo guardé en mi mochila y al llegar a casa lo puse en una precaria grabadora plagada de estampas de los X Men y Spiderman y The Simpsons. Comenzó Taxman y con ella un romance que aún no ha acabado.
Revolver sigue impresionando. No es necesario drogarse para oírlo (aunque sea muy recomendable hacerlo, quizá), y ya está provocando reacciones casi psicodélicas. Creo que nunca el cuarteto había hecho, ni hizo, un disco con la frescura y el poder que tenían Revolver. Había temas ferozmente rocanroleros (And your bird can sing, Taxman), temas meláncolicos, hermosos (Here, There and Everywhere, For No One y Eleanor Rigby, temas los tres que fundaron una respetable escuela que sigue dejando alumnos tras de sí, como Elliot Smith o Graham Coxon) y quizá lo más remarcable, tremendas experimentaciones de género como la revolucionaria Tomorrow Never Knows (nunca innovaron más los Beatles, díganme lo que me digan, A day in the life no es lo mismo que Tomorrow Never Knows por el simple hecho de que Tomorrow se hizo primero) o la brillantísima I'm Only Sleeping con su solo en reversa que después de fusiló TODO el mundo. Así, Revolver es parte esencial de mi vida, con todo y todo, desde su portada psicodélicamente irónica en blanco y negro hasta todos y cada uno de los sonidos vertidos en él. El mejor disco de la historia del pop. Punto.

ADDENDUM: Como un guiño especial a La Mosca En La (Pa)Red, que hoy vuelve a revolotear por allí (y en donde gracias a Hugo García Michel daré lata cuando se pueda), coloco la portada del 40 aniversario de Revolver que le dedicó la revista, una de las mejores portadas de una revista en general que me ha tocado ver en mi vida.

Diez razones diez para wachar Barbarella

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El otro día vagabundeaba en un Mix Up local (el único, sniff) y con mis siempre presentes habilidades para surfear entre mierda mainstream/mierda de arte y sacar lo rescatable a precios muy accesibles (sexto sentido que comparte con mi carnal Neto), hallé una edición de Barbarella nadando allí, muy huerfanita ella. Costaba tan sólo 50 varitos, y como ese dinero no afecta ni pagos de colegiaturas ni de deudas, me la piré que ni pintado. Y ahora, he aquí en este sublogdeconfianza (ahora regenteado por un gordito -sí, he subido de peso, sniff, aunque ya estamos en pleno proceso de renovación), posteo 10 razones de peso para ver Barbarella inmediatamente.

1) Jane Fonda.
Ya en serio, ¿hay otra babe sesentera que esté más chida? La nena tenía la figura per-fec-ta, una melenísima rubia unigualable, un par de ojos azul eléctrico inconfundibles... y además, es una diva que (al menos en Barbarella) luce un equilibrio entre inocencia y perversión que dio pie a muchas más.





2) Paco Rabanne.
El dude diseñó los ocho modelitos que luce la Fonda en toda la peli (y todo sea dicho: todos estos modelitos terminan rasgados, rotos o fuera del cuerpo de Jane... ¿no quieren ver esta peli, en serio?) y con esto sentó las bases para toda una escuela de diseño de modas que se reflejó en prácticamente TODAS las cintas de sci fi posteriores a Barbarella.

3) Sci Fi
Y no estoy hablando de sci fi dura, filosófica o así. No. Estoy hablando de una cinta inscrita en la mejor y más gozosa tradición cheeseball: prácticamente no hay validez en su argumento, ni sustento científico, ni nada... pero no hace falta. Barbarella funciona porque es divertida, porque tiene babes en poca ropa, mucha incoherencia y muchos decorados coloridos. Nomás por eso.

4) Sutil y elegante comedia sexual
Al sex appeal de la Fonda ataviada con los modelitos tech de Rabanne suménle el candor de los diálogos y las circunstancias. Hay insinuaciones sexuales directas, sí, pero no hay nunca una escena que se pudiera calificar de pornográfica. La máquina inductora de orgasmos (que asesinaba mediante el placer extremo) quedó inscrita por siempre en la cultura pop, y los movimientos de Barbarella cantando después de tener sexo físico por primera vez están dibujados en el firmamente fílmico hasta el fin de los tiempos. O de las divas.

5) Decorados
Barbarella hizo escuela. Hay un poco de Star Wars, otro poco de Flash Gordon, un poco de El Santo. Todos ellos inspirados voluntaria o involuntariamente por el kitsch finísimo y francés de la cinta. No cualquiera se jacta de eso.

6) Cómic
Una de estas pelis que crearon culto a su alrededor debido a que eran la adaptación de algún cómic, la cinta protagonizada por la Fonda y producida por De Laurentis era pionera en este campo. Antes que Batman, que Superman, que muchas otras, Barbarella ya había estado allí, colaborando con los creadores del cómic (el buen Jean Claude Forest) y trasladando fielmente su esencia a la pantalla.

7) Archigram
Esta escuela de arquitectura tiene serias conexiones con dos pelis producidas por Dino de Laurentis: Flash Gordon y, ajá, Barbarella. Chequen la línea de sus trabajos y se darán cuenta que mayor incorporación de la cultura pop a la arquitectura no ha habido. Estrcuturas ingenuas, imposibles, retro-futuristas y multicolores son parte del universo Archigram (y por ende, del de Barbarella). Ósom.

8) Strip
La secuencia inicial es clásica: Jane Fonda AKA Barbarella desnudándose en un strip psicodélico anti gravitacional, despojándose lenta y amenazadoramente de su traje de astronauta para finalmente quedar depositada, totalmente desnuda, en la alfombra de su nave. That's what I call 'sexy'.


9) Cosmic Girl de Jamiroquai
Así es: el germen de este rolononón de Jamiroquai está en este filme. Así que imaginen que tan delirante está la peli como para inspirar al de por sí delirante Jay Kay.

10) Duran Duran
Esta banda sacó su nombre del villano principal de Barbarella. Ya, ¿en serio hacen falta más motivos?

Barbarella se descarga aquí.

miércoles, septiembre 16

Squadron Supreme: Proyecto Utopía

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No Watchmen, no Kingdom Come. No Civil War. Squadron Supreme es probablemente la primera gran saga superheroica donde se pone en la balanza la humanidad de estos seres superpoderosos y sus consecuencias en la realidad. El ejercicio ochentero de Gruenwald es increíble, fantástico y casi perfecto. Analiza casi todas las vertientes probables y las guía por donde debe guiarlas. Llegamos así a un estado fascista, policial, totalitario, que pretende ser una utopía. Realmente no es mucho lo que puedo decir de Squadron Supreme, salvo que es un MUST READ, una obra capital para todos aquellos que gustan de las relecturas sociales y las fantasías distópicas. Porque la actualidad de Supreme Squadron es innegable, evidente y obvia. Es una obra básica que sienta las bases de Watchmen, de Civil War, de Kingdom Come, de muchas obras que analizan la repercusión del superhéroe (parafrásis de los dioses del olimpo griegos, como todos sabemos, y mito moderno - leáse por favor a Alan Moore en Twilight, cortesía de El Baile Moderno) en la sociedad real. Increíble la manera en la que Gruenwald introduce una sci fi bien plausible y sus consecuencias, como llega al punto en que los superhéroes - al igual que muchos gobiernos - coartan la libertad de manera ciega e incluso bien intencionada. Los personajes mueren, se aman, se odian, se matan, se equivocan y se arrepienten. Es impresionante.Una obra básica y obligatoria para entender el desarrollo del superhéroe en los últimos años. Para descarga directa acá.

lunes, septiembre 14

The Love and Terror Cult: Charles Manson en la cultura popular

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Las figuras mediáticas son extrañas. En este mundo demencial, un asesino puede ser igual o más famoso que un cantante de rock. Un luchador puede se venerado por las masas. Y puede convertirse en un asesino en un arrebato psicótico.

Mundos demenciales, humanos demenciales. Charles Manson es, muy probable y casi seguramente, el gran asesino mediático del siglo XX. El único, sangriento, asesino que lo supera en popularidad es el mítico Jack The Ripper. Y de este no sabemos, siquiera, su nombre real.

•No. No es Keith Richards. No insistan.

Nacido en Cincinnati el doce de noviembre del treintaycuatro e hijo iegítimo de Adolf Hitler (hey, eso lo afirmó el National Bulletin en el '71, no yo), Manson se labró una muy merecida fama como figura polémica y arrebatadora. Dotado de una guitarra acústica, una voz muy fea y composiciones peores pero un gran, gran carisma (hey, el chavo traía auténticas babes angelinas permanentemente en LSD), sembró un poco el culto y el flower power y un mucho el terror en aquel legendario año de 1969. Los sesentas iban de salida en medio de jipismo, comeflores y mucha experimentación y alucinógenos. En esta California de ensueño, el profeta Manson fundó un culto esquizoide y adictivo al que nombró The Family. Esta protojipi familia (una especie de comuna como las que entonces abundaban) con miembros que mantenían sexo entre ellos y se drogaban en cantidades industriales (just like everybody else), terminó convirtiéndose en ¿tristemente? célebre por los archiconocidos asesinatos de Tate/La Bianca, cometidos, en teoría, bajo la batuta del buen Chuck.

La importancia y reverberación cultural de Manson es casi inabarcable. Su figura representó el fin de una enajenación casi mundial, el jipismo y el flower power, y el inicio de otra, el culto a la imagen del asesino. Nunca había sido un asesino tan popular como lo era Charles M. Repentinamente, todos sabían quién era Manson. Y eso era por muchas razones: se trataba de un tipo con pretensiones mesiánicas, un freak que habia fundado su propio reino y que había logrado codearse con gente como Dennis Wilson de Beach Boys (e incluso colar una rola suya, Cease to exist, en el álbum 19-20 de los chicos playeros), el productor de los Byrds (que lo rechazó tajantemente) y demás parafernalia psicodélico angelina que por la época rondaba en los condominios californianos.


El espectro mansoniano nos alcanzó y nos sigue alcanzado. En pleno siglo XXI, cuando resulta más que obvia la estrepitosa manera en la que las ideologías caducaron, cayeron en desuso o simplemente fenecieron a causa del tiempo, el nombre de Charles Manson resuena con fuerza en casi todos lados, y es prácticamente inevitable evitar el emparentamiento con él. El rock le debe un cover de Guns n' Roses y el nickname de Marilyn Manson, además del citado tema de los Beach Boys. El pop le debe miles de leyendas urbanas (aquella que reza que se presentó infructuosamente al casting de The Monkees es simplemente gloriosa), miles de citas ('Charlie don't surf', decía la yera del Axl Rose, 'It's pretty hard to beat the king', como rezaría Mickey Knox de Natural Born Killers), apariciones en series de TV y pelis ('Merry Christmas, Charlie Manson!' en South Park, Billy Joe Armstrong de Greenday haciendo su voz en la bizarrísima Live Freaky! Die Freaky!, su cameo en Family Guy)... Charles Manson es, para el american way of life al menos, para el gringuismo más aferrado, ese que trata de señalar la existencia del diablo en cualquier lado menos en él mismo, la representación de Satanás. Empeñado en hacerse creer que es este septuagenario delgaducho con una cruz gamada en la frente la máxima encarnación del mal verdadero. Y es curioso que Satanás mate el tiempo leyendo su biblia en su celda. Como un gringo aferrado promedio más. El diablo en cada uno de nosotros.

Graham Coxon: The Spinning Top

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Graham Coxon es uno de los héroes de este blog. Un tipo nerdie que se convirtió en el guitarro de una de las mejores bandas del rock inglés. Su carrera solista ha estado marcada por el pop punk y la poca experimentación. Siempre lanza discos muy buenos. Y en esta ocasión no es la excepción. La novedad acá es que se olvidó del espíritu que inspirara temas como Freakin' Out! y se decanta por una vertiente no muy explotada, ni en su faceta Blur ni en su anterior trabajo solista.
Coxon hace en The Spinning Top un muy bello álbum que podría recordar, quizá, los momentos de finger picking donovan/beatlescos, altamente melódico, emocional. Coxon se nota cómodo y honesto con lo que hace y lo que tiene, su voz recorre todo su registro (que por otra parte, no es nada espectacular) con suavidad y fluidez. Hay acá voces, hay unos cuantos vientos, alientos, baterías discretas, muchísima guitarra acústica (es casi un álbum acústico, exceptuando un par de momentos de electrificación e incluso distorsión que el también pintor maneja con sabiduría y economía), abundante melancolía (de esa que te hace sonreír en invierno), algunos toques de blues que se reciben con los brazos abiertos, melodías amables y sonidos de pájaros trinando en un bosque inglés. Muy bonito.

martes, septiembre 8

Mudanzas

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He decidio mudar mis posts de ficción a WordPress. Este bló, claro, funcionará como depositario de reseñas, artículos, anuncios y links. Ah, y el link a mi Twitter está activo ya a la derecha. Salú.

lunes, septiembre 7

Nexos: porque sí hay segundas buenas

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Acá anda mi más reciente colaboración, sobre Fuck Her, Or The Terrorists Win, en el bló de música de la revista Nexos. Píquenle.

domingo, septiembre 6

Repo! The Genetic Opera

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Repo! The Genetic Opera pudo haber sido una gran cinta. Sus ingredientes, mezclados entre sí, bien pudieron dar origen a algo histórico. Una estética cyberpunk que remite de golpe a la mítica Blade Runner, referencias directas al cómic (con unos gráficos muy bien cuidados que recuerdan a Y The Last Man por momentos), un argumento interesante (especie de tragedia operística donde una parvada de hijos inútiles se disputan el imperio del padre, que es a su vez el emperador de un consorcio a la Walmart, pero con el tráfico de órganos a crédito), toques de gore, una interesantísima identidad gráfica (salta a la vista inmediatamente que el diseño de los pósters es un claro guiño a la propaganda nazi/socialista en ejemplos como este), todo esto enmarcado en una ópera rock que incluye participaciones de Clown (el de Slipknot, no el de Spawn, je) y ayudaditas de Rob Zombie y Korn. Sin embargo, el experimento estético-músico-fílmico de Darren Lynn Bousman (ajá, el joven director de tres entregas de la saga Saw) no termina de cuajar y se derrumba estrepitosamente en torno a la parte final de la cinta. La conclusión no casa con los en su mayoría aceptables números musicales que entrega a lo largo de la cinta, y pareciera que la energía que mostraba no logró extenderse hasta el final.
Sin embargo, la presencia de gente como Sarah Brightman (estupenda cantante), Paul Sorvino (otrora soprano) e incluso Paris Hilton (que luce al máximo el uso del push up, ja) resulta exacta y precisa, y no tengo la menor duda de que Repo! The Genetic Opera será, en años posteriores, referencia obligada y cinta de culto. Que así sea, pues.