lunes, julio 13

This is just an essay about Harry Potter and pop culture

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Este mes abandoné un poco el blog para colaborar con un breve ensayo en el bló de los muchachos de la H. Facultad de Comunicación de la Universidad Veracruzana (goooooya!) acerca de la cultura pop y el adiós al siglo XX. Bueh, no es un blog oficial, pero allí le regentean los chavales. Disfruténlo aquí.

Anything Else, de Woody Allen

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Woody Allen sufrió (sufre?) un anquilosamiento tremendo a partir de finales los 90. En esta período lanzó patéticos intentos como la horrenda Small Time Crooks, Curse of Jade Scorpion, Hollywood Ending... La lista se extiende bastante, abultándose para llegar a la babosísima Scoop, la medianísima Cassandra's Dream (a pesar de haberme gustado bastante, lo acepto) o la mediocre (y de terrible nomenclatura) Vicky Cristina Barcelona. Es precisamente durante este período donde filma la muy común Anything Else, mamonamente titulada en México Muero por ti. Y sin embargo, el aprecio que le tengo a esta peli sobrepasa el repudio que podría sentir por ella y su calidad (o falta de ella).

Es obvio que Allen intentó aquí 'revitalizar' la fórmula (o poner al día la puesta en escena) de Annie Hall. Y es obvio además que no le salió. Porque lo que en Annie Hall era la real química entre Allen y Keaton, acá es la torpe imitación de Jason Biggs y la insufrible pose de Christina Ricci (en uno de sus peores trabajos, ni duda que cabe). Ese je ne sais quoi que rondaba todos y cada uno de los esfuerzos metaficcionales de Annie Hall se ve reducido en Anything Else a los diálogos forzados y maniqueos de Biggs frente a la pantalla. Los momentos cómicos del dueto Biggs/Ricci apenas si son notorios y se reducen a un par de one-liners a prueba de balas de la marca Allen (es decir, esas líneas que no importa quién las diga: el toque Allen impide que sean malas), y si acaso brillan los chistes de Allen es para sacarnos una media sonrisa, más por el tono referencial que por la gracia que causen per se.

A pesar de todo esto, Anything Else me gusta. Y me gusta porque si vamos a émulos de Allen efectivos, resulta mejor ver Sidewalks of NY de Edward Burns (que es bastante entretenida) o ya que hablamos de Annie Hall, When Harry Meets Sally de Reiner (evidente homenaje a la cinta de Allen) en vez de mirar Anything Else. Sin embargo y bajo mi responsabilidad, algo hay en Anything Else que me cautiva. Y no son las chichis de Christina Ricci, que tanto se lucen en la peli. Tal vez sea esta atmósfera de romántico enrarecimiento y abandono que es tan desagradable sentir pero sin la cual no podemos vivir. Como las relaciones mismas, al final de Annie Hall. Quizá sean los one liners de Allen, o los de De Vito. O quizá sea la frase final. It's like anything else! Think about that. Porque las relaciones, a pesar de todo, son como todo lo demás. Piensénle si no.

Alicia, por dios!

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Collages y demás et ceteras guapitos. El de arriba se titula Alicia, por dios! y hay un eco innegable de Goya.

domingo, julio 5

Tideland, de Terry Gillian

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El niño que se enfrenta a sucesos traumáticos busca la manera de evadirse. Creo que todos lo vivimos en algún momento. Para crear fantasía, al menos desde el punto de vista de la niñez, no son necesarias ni pantallas verdes ni flash player, ni horas de postproducción. El infante cuenta, de facto, con suficiente imaginación para que un par de sillas cubiertas con una sábana blanca se conviertan en una máquina del tiempo o un submarino, por decir algo.

En Tideland, Jeliza-Rose es una niña que se ha enfrentado a sucesos dramáticos de más. No contaré cuales, porque luego me acusan de spoilerear en exceso, pero si diré que estos sucesos son quizá los más malogrados de la cinta. De allí en fuera, casi todo camina a la perfección.

Jeliza-Rose, ese émulo de Alice Liddell que vive en un casa abandonada y destartalada (elemento este quizá uno de los más identificables, dígalo si no la Coraline de Selick que vimos hace unos meses), crea aquí una realidad alternativa que es fuertemente identificable (y reconocible) en otros antecedentes como Alice in Wonderland y muy significativamente, The Wizard Of Oz. Ese ambiente sureño que Gillian rescata (campos de trigo que de tan grandes parecen eternos, una casa de piedra, la bruja de la que fácilmente se adivinan sus predecesores en la cultura popular) es evidentemente hijo de la fábula norteamericana cinematográficamente más influyente de todos los tiempos, al menos en USA.

Gillian juega con símbolos y con sucesos. Por momentos, peca de grotesco. Y eso sí: la cinta no es 'cruda', como leí en algunos blogs. Es, de hecho, una fábula bien interesante con ecos estéticos burtonianos. El retrasado mental, la 'bruja', la casa destartalada: en todos estos elementos se nota un poco (y tan sólo un poco) el dejo de Burton. Los personajes están trazados de manera un tanto bizarra, y es obvio que esto es a propósito: el desdibujamiento burdo de los caracteres contribuye a esa atmósfera de enrarecimiento general que Gillian se esfuerza por construir. A pesar de todo, la cinta cuenta con varios aspectos que no le permiten cuajar del todo. Seduce, sí, pero no tanto por los méritos propios , sino por el enganche que resulta ver, de nuevo, a una pequeña creando realidades. No llega, ni por mucho, ni a la solidez argumental (que creo yo es algo a lo que no aspira) ni a la delicadeza de una El laberinto del fauno de Del Toro, por citar alguna cinta melliza. Sin embargo, por momentos resulta brillante de tan malviajada.

jueves, julio 2

Gake no Ue no Ponyo

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1) Es verdad quizá que ya nos tragamos (y lo seguiremos haciendo) todo lo que traiga el sello Miyazaki. No es para menos, con los antecedentes del tipo.

2) Sin embargo y a pesar de esto, Gake no Ue no Ponyo es una cabronada. Y todo en ella es bello. Quizá no llegue a las alturas que puso bien en firme Spirited Away, pero si que está muy por encima del promedio. Ponyo al borde del acantilado en la orilla del mar es de entrada una cinta hermosa. Visual, argumentalmente, es preciosa. Un absoluto derroche de técnica y maestría, un dominio absoluto de los elementos cinematográficos y un total ejemplo de buen cine. Es emotiva, y toca un sinnúmero de fibras sensibles. Es a mi juicio el tercer tesoro animado del año, una hermosa pieza que desde el espectacular inicio deja bien claro que juego jugamos y quién pone las reglas, Miyazaki traza aquí una muy diluida (y bien, bien libre) adaptación libre de The little mermaid, sustituyendo prácticamente todo por un cúmulo de simbolismos que desfilan uno tras otro, dejando bien en claro que sí, Ponyo es un filme que puede operar al nivel infantil (no demerito con esto de ninguna manera el entendimiento infantil), pero que además conlleva el desarrollo de ciertos conceptos que quizá a los adultos les lleguen como una reconvención o una reformulación de ciertas actitudes y poses. Los niños no están en un error, o al menos eso me enseña la cinta. Los niños, con su poderosa imaginación y su sempiterna capacidad para el asombro, son quizá quienes más cerca estén de lo verdadero y por ende de lo puro.

3) Tres grandes cintas de animación ha habido este año. En estricto orden cronológico proceden Coraline, Gake no Ue no Ponyo y Up!. Y las tres son hermosas. Las tres nos reformulan los conceptos de juego, de relaciones adulto-niño y de amor, de melancolía, del motor del mundo. Lo más importante: las tres nos retrotraen a esa etapa de infancia de la que quizá jamás hubiéramos querido salir. Porque la infancia es magia, es alegría, es sano desparpajo e inocencia, es imaginación. Es la ruptura con la realidad para dar paso, precisamente, a una nueva manera de observar el mundo, de interpretarlo, y de aferrarlo con un poco menos de seriedad y sí en cambio con un ánimo más gozoso, desinteresado, curioso. Coraline nos enseñó que hay una puerta y que no siempre se encontrarán cosas lindas. Nos resignificó a su vez el juego de las apariencias. Up!, que son esas cosas no tan grandes y esos detalles que en apariencia no son notorios los que conforman esta existencia tan única y curiosa que es la de cada ser humano. Y Gake no Ue no Ponyo, que es la niñez (o el preservar esa niñez en el interior, tengamos 20, 30 o 40 años) la que salvará muy probablemente a este mundo. Porque hay que imaginar, hay que sentir. Y no soy el más indicado para decirlo, pero hay que mantener la capacidad de asombro, de deslumbramiento. Hay que sonreír cuando encontramos la puerta en la pared, cuando vemos esos globos brillantes rellenos de helio, cuando hallamos ese pececito que hay que salvar de morir ahogado. Hay que sonreír, o cuando menos intentarlo, siempre.

miércoles, julio 1

Up!

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Hay cosas en este mundo que apestan. Muchas, quizá. Tal vez el mismo mundo apeste, la gran mayoría de las veces. Pero hay ciertas cosas que lo salvan. Pequeños detalles, como los que enumera Woody Allen al final de Manhattan.
Y vaya, que si yo intentara suicidarme o tuviera que elegir esas razones que logran hacer un poco más llevadero mi camino, sin duda citaría a Pixar. La empresa pionera en el campo de la 'animación-por-computadora' (que noventas se escucha ese término) ha ganado sin duda todo lo que podía ganar. Mientras la competencia SKG/Dreamworks ha caído estrepitosamente entre repeticiones ad nauseaum (hey, ya viene Shrek 4) o la Fox ídem (ahh, Ice Age 3), Pixar ha reinventado el discurso, lo ha cambiado, ha jugado con él, ha pulido su técnica y en general: se han definido, quizá junto a Miyazaki, como los cuentacuentos de lo que va del siglo.
Up! es brillante, claro. Y lo es porque funciona a varios niveles. La cinta en la que un anciano le pone globos a su casa y la lleva a volar con destino a Sudamérica para cumplir la promesa que nunca pudo realizarle a su esposa, llevándose accidentalmente a un niño explorador castroso y con una orfandad paterna galopante, donde conoce al héroe de su infancia (y de la de su esposa muerta) y a un ave bien pinche rara, sumada a una jauría de perros parlantes, pues sí, funciona. Y todo cuaja: Pixar lleva cada vez más allá el forzar los límites entre lo que es aceptable en pantalla y lo que no, y parece que cada vez que lo intentan (o cuando menos la mayoría de las veces) lo logran. Y es que aquí no se trata, ni mucho menos, de la animación ya perfecta con la que cuentan Lasseter y compañía, ni de los guiones a pruebas de balas, ni de sus personajes entrañables, ni de la tremenda capacidad discursiva de sus cintas. Ni del diseño encomiable y de la curia para los detalles, ni de lo hermoso que es ver a la casa flotando en el cielo azul en medio de globos multicolores. No, no. Up! es un paso al siguiente nivel: un nivel emotivo que raya en lo mágico, un manejo del espectador a su antojo pero siempre por el buen camino, un cúmulo de emociones (y perdón por recalcar el punto, pero es que en serio es lo más importante) que se manejan con facilidad, naturaleza y soltura, con una fluidez apasionante. Es, en muchas formas, una redefinición de lo que es y no es importante en la vida, un hermoso apunte al margen que está, en dado caso, para recordarnos que las cosas no están tan podridas si nosotros no lo estamos, es ese toque de clarín que nos deja presente, además, que es el amor, a pesar de lo muy trillado que suene, el que en verdad, si no mueve al mundo, cuando menos si a nosotros, los que nos jactamos de tener corazón. Y es cierto: no hay reality check, hay mafufadas, hay mil detalles que quizá a los quisquillosos les puedan. Pero carajo... la cinta tiene alma. Y cabrona. Y no cualquier hijo de vecina tiene eso hoy en día.

Nota al calce: hace hará cosa de mes y medio, falleció Tito Reséndiz, talentoso actor de doblaje que se encargó, además de hacer a Krusty el payaso (ajá, los Simpson), de encarnar a Carl Fredericksen, el protagonista de Up, entre otros. Descanse en paz en el cielo de los buenos dobladores.

sábado, junio 27

Esa cosa que haces!

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Muchísimo más fiel a la esencia musical sesentera que cientos de documentales, That thing you do!, ese filme medio desconocido dirigido y escrito por (es verdad) Tom 'El pesado' Hanks, es una cinta emocionante e imprescindible. Hay por allí un montón de cosas que nos recuerdan a esa época (o bueno, nos la retrotraen: es imposible que yo recuerde los sesenta): desde el hit burbujeante y espumoso que escribió para la peli Adam Schlesinger, el talentoso y multifácetico bajo de los Fountains of Wayne, la banda de power pop (sea lo que sea eso) norteamericana que es tan buena como desconocida, hasta las actuaciones de cada uno de los elementos, que sin deslumbrar a nadie, cumplen perfectamente con el rol establecido: Tom Everett Scott como el bataco innovador, rebelde y desmadroso, Liv Tyler en estado de gracia físico a la manera de la manzana femenina en discordia y Tom Hanks, como una especie de Brian Epstein gringo (dejando a un lado la homosexualidad).
Así, That thing you do! es una de esas pelis pequeñas que quizá no llegan al gran público pero que de alguna manera se escurren entre los resquicios del pop para llegar a una audiencia gozosa que las recibe y genera un culto a su alrededor. La primera vez que la vi contaba con algunos 13 o 14 años y aluciné barato el pop sesentero (como, tal parece, estoy condenado a hacer durante el resto de mi vida) y jamás la he olvidado: el soundtrack me lo bajé hará apenas unos tres años y no lo suelto, motivado por esa joie de vivre que pulula por las canciones (y principalmente por la pieza de Schlesinger, la homónima That thing you do!, recordatorio del mejor pop de bajo-guitarra-batería-voces en armonía que pueda haber, un revival de Beatles, Kinks et al que resulta delicioso y al que se le puede dar play un número casi ilimitado de veces al día sin que aburra y que le valió una nominación al Oscacar y al Globo de Oro). Todo en la peli funciona así como un mecanismo impecable: las secuencias de la banda en las transmisiones de TV, los fans alocados (do you remember Beatles?), el cambio del nombre, el punto máximo y la inevitable caída. Una belleza que resulta obligada.

Como patrocinador no oficial de la free culture, les dejó acá la película para descargar en el ya típico taringazo.

she's about to cross my mind

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Un disco presenta en portada las piernas de una chica con botas amarillas, falda ye-yé del mismo color y gabardina de-piel-de-cebra. Aunado a eso, la banda firma como The Red Button escrito en colores arquetípicos azul y rojo. El disco se llama She's about to cross my mind. Y suena a Hollies, a Zombies, a Beatles pre-Revolver, a bubblegum pop. Y es una chulada que se descarga acá.

no more calderon please

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Que alguien le diga a Calderón que no mammy blue, de favor. Chingado neofascista paranoide mocho.

jueves, junio 25

Michael Jackson RIP

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Puede que no nos gustara a muchos, o puede que sí. Pero para nosotros, los de 20-21 años, que apenas abrimos los ojos a la vida, es, definitivamente, el tercer gran momento histérico de nuestras vidas. Hace apenas unos meses se vivió el segundo: la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca. Y ahora, siete meses después, Michael Jackson, el - nos guste o no - más grande popstar después de The Beatles, ha fallecido, unas horas apenas después del deceso (que comenté acá) de Farrah Fawcett, el angelito de Charlie's Angels.
Hace rato, en lo que el MSN se llenaba de reacciones en torno a la muerte de MJ, platicaba con el autor de El universo es un tazón de palomitas. Y el me comentaba que creía que venía una sobrevaloración de la figura de Jackson en los medios. Y que leeríamos que 'era un gran artista'. Pues bien, mi lic, tengo noticias: Jackson era, en efecto, un gran artista. Caray, cuando un tipo está en los escenarios desde los 11 años, formando parte básica de una de las agrupaciones que pusieron a la raza de color en el mapa musico/artístico, y después de eso inicia una carrera solista sin ningún precedente en la historia, manteniéndola con lanzamientos sólidos como (nomás) Thriller y Bad, pilares inamovibles de la música pop de ahora y siempre, revoluciona el concepto de 'estrella' que teníamos en mente y redefine lo que es una gira (sin mencionar las innovaciones artísticas y de género que Michael, efectivamente, introdujo en el campo de la música popular, eternamente en deuda con él), pues, bueh, yo creo que sí le podemos dar ese término.
La muerte de Jackson, eso sí, toma de sorpresa no porque fuera alguien en pleno uso de sus facultades creativas, claro que no, sino por el morbo y la mala leche que había venido rodeando a su figura desde hacía ya varios años. Pero sin embargo, y a pesar de todo, la enorme lista de méritos que tenía a sus espaldas es prácticamente inigualable por cualquier otro pop (o rock) star en funciones. Y su deceso es, me queda claro, un recordatorio más de este mundo efímero en el que estamos parados, un flashazo de una época que ya se está yendo y de la que ya no queda casi nada. Probablemente esto sea lo más shockeante. Descanse en paz Michael Jackson, y que esas zapatillas de charol brillen por siempre en el firmamente pop.

R.I.P.

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Año duro para el pop. Se fue la biónica Farrah Fawcett. Y bastante melodramáticamente. Descanse en paz.

miércoles, junio 24

De la vida en Coatzacoalcos y los one liners

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Regresar a Coatzacoalcos implica varios aspectos, positivos y negativos. De entrada, hay mayores beneficios que en la vida en Xalapa, en cuanto a lo económico-administrativo-nutricional-comodidades hedonistas. Por otro lado, el desarrollo de la vida de una ostra en la fosa de las marianas es mil veces más emocionante que vivir aquí. Y además, la temperatura ambien oscila entre los 35º y los 5,000º (a la sombra). Es imposible pretender salir aquí con una playera manga larga sin parecer demente.
Por otro lado, regresar conlleva el obligatorio reencuentro con varios (unos tres, la verdad) compañeros de preparatoria que merecen muchísimo la pena. Entre ellos mi primo Chule, el buen Tino y mi carnal Neto.
Y lo de los one liners es por él.
Aclaro: Neto es un tipazo. Un melómano insuperable y un cómico nato, dotado de un ácido sentido del humor y un ojo crítico que es el límite. Pues bien: verlo es como escuchar el mejor de los podcast (de hecho, planeamos la grabación de uno) y tener la mejor de las conversaciones. He aquí unos extractos (a pura memoria, disculpen si la Heineken borró uno o dos puntos: lo esencial está aquí):

'La profesión de hoy es la de viene-viene. Neta, fíjate: esos weyes comienzana trabajar como a las 10 y a las 4-5 de la tarde ya tienen 200 o 300 pesos, mientras que un pobre diablo que terminó la universidad gana, si bien le va, en ese mismo lapso de tiempo, 100 pesos. Y encima: caen de paracaidistas en alguna colonia de acá y ¡sobres! ya hay casa. Un auto chocolate y un juego de placas que le piden al primo cholo y ya está! automóvil. Te digo: esos weyes llevan vida de clasemedieros, Reséndiz...'
- Dicho en nuestro primer encuentro vacacional, enfrente de una pantalla de 50 pulgadas y con Heineken de 710 ml.

'Entonces vi a Melvin, wey, y ya sabes como es ese cabrón (para quienes no lo sepan, Melvin es un ex compañero de prepa con toda la pinta de Tintán región 4): lo vi en el malecón, así con maquillaje, botas y guantes negros, y como yo ya andaba medio ebrio, lo primero que le pregunté fue: ¡QUÉ TE PASÖ!, a lo que contestó 'Me volví darketo, vieja''.
- En la reunión de día del padre en casa de Tino, acompañados de ampolletas de Corona.

'¿Ya viste el video del Spiderman casero que se cae en Youtube? No mames, me reí como nunca. Y te ríes porque una vez que lo miras en el suelo, sabes que debajo de esa máscara hay un infeliz como tú y como yo que está sufriendo intensamente'.
-Reunión del día del padre, redux.

Es un tipazo.

Imposible defender a Sonic Youth

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O al menos a su video.

Esas pseudo femme fatales hipster son tan malas...

lunes, junio 22

Adam Brody AKA Seth Cohen

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Táchenme de marica. Pero es el hombre perfecto. Y esta es su bataca.


¡Batman!

La portada del cómic que hizo en la serie con Zach (el arte en realidad es de Eric Wight, que por cierto es MUY GAY o al menos lo aparenta, pero váyanse ustedes a fijar) y he aquí una serie de sketches, mientras que acá hay otra serie de imágenes (incluso de interiores del cómic) e incluso un blog consagrado a él (con una sola entrada, pero así es esto).

Y su banda toca rolas de pop californiano mediocre con cierto encanto como esta.


Y su myspace es este (de la banda, no de él).

Y ya. A la mierda.

viernes, junio 19

La mejor letra de Oasis

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Lo triste de esto es que la mejor letra de alguna canción de Oasis ni siquiera es de Oasis. Me refiero, claro que sí, a Supercollider de Fountains of Wayne. En algún momento de 2007-2008, muchos fuimos engañados con el rumor que sostenía que esta rola era en realidad la filtración de la mítica Stop the clocks, canción 'secreta' de Oasis que tenía en vilo a toda la fanaticada. Lo cierto era que no era siquiera un tema con alguna relación directa con los Gallagher, sino una grabación del excelente plato de Fountains of Wayne (ajá, Stacy's Mom et al) Welcome Interstatal Managers cuya semejanza (en lo musical, en lo letrístico y en el sonido de la voz del vocalista - quienes conozcan la voz de Liam se sorprenderán de la similitud en todos los aspectos -) invitaba a la especulación. Como dato curiosamente nerdie, el bajista de Fountains of Wayne es, además, el creador de esa pieza perfecta del pop universal llamada That thing you do!, parte esencial de soundtrack de la maravillosa cinta dirgida por (gulp) Tom Hanks, homenaje a Beatles y al power pop en general.
Pues bien, durante ese lapso, en noches de whiskey et cetera, Joel, Carlos Peña y yo dilucidamos varias veces acerca del tema en cuestión. Nunca pudimos ponernos de acuerdo, ya que había quién afirmaba que el vocal no era Liam sino un roadie cuyo nombre no recuerdo de timbre muy similar, al tiempo que yo sostenía que una de las backgrounds vocals tenía que ser forzosamente de Noel Gallagher. Puras mentiras: a los meses, surfeando en la web (y descargando Welcome Interstatal Managers de Fountaisn of Wayne) topamos con la verdad absoluta: el tema era de unos chavales que ni siquiera eran británicos (aunque estoy seguro que mucho de homenaje hay por allí). A pesar de esto, conozco a alguien que no ha editado el track de su reproductor y aún lo porta con orgullo como Stop the clocks de Oasis. Así es la vida.

Multi-colored microbus
Plowing over rugged terrain
We're jacking the radio
Passing the afternoon train
Around the roses she showed us
Hyacinths and sage
Gold plated garden tools
Sunlamps and it's all the rage

Stay low to the ground or they'll sniff you out
You never know what you will find
When you go

Out of the blackness
Into the great big sky
Supercollider
Shooting inside your mind

Gather round the gas tower
Don't it kinda look like a bong
I heard it backwards
Hidden in a Pink Floyd song
Stella Radiata
It's got to set your mind at ease
Spinning on the tire swing
Flying like Tarzan through the trees

And back to the bus when the sun goes down
Try to aim it back into town
We're riding

Out of the blackness
Into the great big sky
Supercollider
Shooting inside your mind
And coriander grows along the banks where we go walking along at night
Creeping slowly over the ground
We tiptoe round the garden
Trying not to tramp it down

Stay low to the ground or they'll sniff you out
You never know what you will find
When you go

Out of the blackness
Into the great big sky
Supercollider
Shooting inside your mind

Como podrán notar, un alto trozo de psicodelia post Y2K que vale la pena escuchar acá.